jueves, 22 de mayo de 2014

10.000 noches en ninguna parte

"No sabemos volar. A veces se nos olvida"
Es valiente hacer una película así. Intuyes desde el principio por qué el protagonista ha pasado 10.000 noches en ninguna parte y al final lo comprendes. Todo es demasiado doloroso y perturbador. Día a día, minuto a minuto, está ahí, pero se sigue viviendo. A cualquiera le puede suceder algo horrible, nadie se libra, alguna vez. Pero si algo sórdido te sucede cuando estás echando raíces puede agarrarse a ti para siempre. ¿Hay soluciones? Seguir hacia delante, cerrar esa puerta y abrir otra. Huir, evadirte hacia el mundo de la imaginación y del arte, a través de quien un día te hizo sentir osado y libre. Ver, por ejemplo, esta película, y dar gracias porque lo que te está pasando a ti no sea tan terrible.
Nada nos atrapa si sabemos volar.Y a veces, para volar, hay que cerrar los ojos.

Julia Lasagabaster



Fotogramas de la película de Ramón Salazar 10.000 noches en ninguna parte
Tomadas de internet



Jugando como no pudieron hacerlo de niños




La madre: un ser herido que no puede evitar herir




¿Dónde está la salida?





Un encuentro. Otra vida




Creer. Compartir. Vivir










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