jueves, 14 de enero de 2016

El dibujo de David Bowie


En una callejuela llena de pubs en la que nos perdíamos, había uno que se llamaba Bowie. Estaba lleno de fotos suyas en las paredes azules oscuras. Yo tenía una amiga que estaba enamorada de David Bowie. Me dio una foto de una revista y me pidió que le hiciera un dibujo en blanco y negro. Pero que el ojo diferente lo pintase de azul. Yo lo hice y me salió muy bien. Ella lo llevaba en la cartera como si fuese su novio. Mi amiga era muy mitómana y le encantaba pegar estrellas en su cartera y en la carpeta del instituto. No sé si aún conservará ese dibujo. Se lo preguntaré cuando volvamos a vernos, lo cual podría no suceder nunca. Quedan nuestras caras recortadas en esas paredes espaciales llenas de espejos, rodeadas del humo de los cigarros, de las pasiones de los ochenta y de los sueños que permanecen. Ese pub ya no existe pero continúa sonando la música.


Julia Lasagabaster


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